Qué es el aviso legal y cuándo es obligatorio

El aviso legal identifica al titular de una web. Te explicamos cuándo es obligatorio según la LSSI, qué datos debe incluir y qué pasa si no lo tienes.

El aviso legal es el texto que identifica a quién está detrás de una página web. Es el documento más antiguo de los tres textos legales habituales y el que más se olvida, porque no lo impone el RGPD sino una ley anterior: la LSSI.

Qué ley lo exige

La obligación nace del artículo 10 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI-CE). Ese artículo obliga al prestador de servicios de la sociedad de la información a poner a disposición de los destinatarios y de los órganos competentes una serie de datos, de forma permanente, fácil, directa y gratuita.

Las tres palabras importan:

  • Permanente: el enlace debe estar accesible desde cualquier página del sitio, normalmente en el pie.
  • Fácil y directa: no vale esconderlo tras varios clics ni dentro de un PDF.
  • Gratuita: no se puede exigir registro ni pago para consultarlo.

A quién se aplica

La LSSI se aplica a los prestadores de servicios de la sociedad de la información, es decir, a quien realiza una actividad económica a traves de internet. Esto incluye bastante más de lo que la gente imagina:

  • Tiendas online y cualquier web que venda productos o servicios.
  • Webs corporativas de empresas y de profesionales autónomos, aunque no vendan directamente en la web.
  • Blogs y webs con publicidad, afiliación o patrocinios: hay actividad económica.
  • Webs que captan clientes potenciales mediante formularios, presupuestos o citas.

Queda fuera el blog estrictamente personal sin ningún tipo de ingreso, patrocinio ni publicidad. En la práctica, esa excepción es muy estrecha: en cuanto hay un banner de afiliado, la web entra en el ámbito de la ley.

Qué datos debe incluir

Como mínimo, el artículo 10 de la LSSI exige:

  • Nombre o denominación social del titular.
  • Domicilio o, en su defecto, una dirección válida a efectos de notificaciones.
  • Dirección de correo electrónico y cualquier otro dato que permita una comunicación directa y efectiva.
  • NIF o CIF.
  • Datos de inscripción en el Registro Mercantil u otro registro público, cuando la inscripción sea obligatoria.
  • Datos de la autorización administrativa previa, si la actividad la requiere.
  • Colegio profesional, número de colegiado, título academico y normas profesionales aplicables, en el caso de profesiones reguladas (abogados, arquitectos, medicos, etc.).
  • Precios de los servicios ofertados, indicando si incluyen impuestos y gastos de envío.

A estos mínimos se suele añadir un bloque de condiciones de uso, otro de propiedad intelectual, la exclusión de responsabilidad y la ley aplicable. No son obligatorios por la LSSI, pero protegen al titular frente a usos indebidos de la web.

Qué pasa si no lo tienes

Incumplir el deber de información del artículo 10 es una infracción leve del artículo 38.4.a) de la LSSI, sancionable con multa de hasta 30.000 euros. Las infracciones leves prescriben a los seis meses. En la práctica, las sanciones por este motivo suelen aparecer cuando ya hay una inspección abierta por otra causa, pero el riesgo es real y el coste de evitarlo es cero.

Errores frecuentes

  • Copiar el aviso legal de otra web. Además de infringir derechos de autor, acabas publicando el domicilio y el CIF de otra empresa.
  • Poner solo un formulario de contacto. La ley exige una dirección de correo electrónico, no solo un formulario.
  • Mezclarlo todo en una sola página. Aviso legal, privacidad y cookies responden a normas distintas y conviene separarlos.
  • No actualizarlo tras un cambio de domicilio o de forma jurídica.

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